Según la Organización Mundial de la Salud, en 2030 la depresión será la primera causa de discapacidad. En España, el riesgo de que la población general desarrolle, al menos, un episodio de depresión grave a lo largo de la vida es del 16,5% en mujeres y 8,9% en hombres, mientras que el porcentaje de personas que padece anualmente la enfermedad es del 4%.

La depresión afecta a 1 de cada 5 personas en algún momento de su vida. Si no eres tú, probablemente será alguien de tu entorno.

La depresión tiene un efecto colateral profundo en la vida de la persona que la sufre, y la salud oral es uno de los más importantes, ya que puede tener efectos a largo plazo, incluso después de haberse recuperado.

Este estado de insatisfacción personal puede afectar a nuestra salud bucal, traducido en los siguientes efectos:

  • Pobreza de la higiene bucal debido al desinterés
  • Alteración de los sabores
  • Infección de las encías
  • Disminución de la producción de saliva
  • Mal aliento
  • Dietas ricas en azúcar
  • Bruxismo

En estos casos, es muy común la toma de medicamentos, para tratar diversos tipos de depresiones que, si bien estimulan el estado de ánimo, tienen efectos secundarios nocivos para la salud oral. Pueden provocar placa bacteriana, gingivitis o sequedad en la boca.

La depresión suele aumentar en primavera y es un mal común de la sociedad actual. Por ello, es recomendable buscar consejo y tratamiento por parte de un especialista en salud mental y a la vez debemos considerar al mismo tiempo cuidar bien de nuestros dientes, que nos servirán más que nunca cuando volvamos a sonreír.